Es el mes de
septiembre, para mí, el mes más exitoso en cuanto al consumo de frutas en
España. En este mes coincide el inicio de la campaña de otoño con el final de
la de verano. Aún no hemos dejado de disfrutar de las mejores ciruelas y los
mejores melones, los mejores melocotones, Y ya se ha iniciado la recolección de
las peras y manzanas de las que nos surtirán el resto del año, pero sobre todo
comienza a entrar la fruta propia del otoño.
Ya están
entrando las uvas de Alicante, las que el público en general, denomina como
“moscatel” aunque nada más alejado de la verdad y a las que apenas iniciar su
crecimiento, son protegidas, todavía agarradas a la madre, con una bolsa de papel
para así, aminorar el sufrimiento a las inclemencias meteorológicas. La uva moscatel
es mucho más pequeña y se da entre Cádiz y Málaga y casi la totalidad, se dedica
para la producción de vino. Es cierto que la uva de Alicante es muy dulce, en
muchos casos, incluso empalagosa, pero la denominación en cuanto a la variedad,
nada tiene que ver con las de moscatel, algunas de ellas con D.O. Del valle del Vinalopó en Alicante. Las más conocidas,
son las “Aledo” que llegan hasta nuestras mesas en la cena de fin de año y
sobre todo las “Dominga” la que más da el tipo a las conocidas de forma común
como moscatel, también las de mayor tamaño. Hoy, la uva de esta comarca es casi
la única que casi se comercializa en España como fruta de mesa. Hasta no hace
mucho, al menos en Sevilla teníamos uva de distintas comarcas durante todo el
verano, De la zona de los Palacios, del Condado de Huelva entre otras, para
finalizar con las que nos entraban de un pueblo de Extremadura, de Los Santos de
maimona, una uva extraordinariamente dulce, aunque pequeña y en muchos casos
muy apiñadas entre ellas, quizás, los motivos por los que haya dejado de
comercializarse.
La uva es
conocida desde las más antiguas civilizaciones. No faltaba en las mesas de las
películas de griegos y romanos. Aparecen en referencia s históricas desde
siempre. Parece que sus orígenes son de Asia Menor, en la región del Mar Caspio.
Desde los principios se utilizó para hacer vino, de ahí su prosperidad. Griegos
y romanos tuvieron dioses dedicados a este cardo; Dionisio y Baco. Pero han
sido los monjes de congregaciones religiosas y a través de los tiempos, los que
han ido mejorando las técnicas para la elaboración de tan apreciado producto.
La uva posee
gran cantidad de fibras por lo que facilitan la digestión. Eliminan el acido
úrico por lo tanto, es la mejor fruta para los aquejados de gota y demás dolores
reumáticos. Eliminan los cálculos renales despejando las vías urinarias. Contienen
casi toda la gama de las vitaminas “B” por lo que vienen estupendas para el
metabolismo y para el sistema nervioso. Contienen también manganeso y magnesio,
minerales esenciales para los huesos, para la glándula tiroidea y para la actuación
muscular. Además de los muchos beneficios para nuestro organismo, lo mejor sin
duda es el agradable y exquisito sabor del que vamos a disfrutar al tomarlas.
Frutas
faustino.